Esther Ortiz vino ícono Campos de Solana

Esther Ortiz, nuevo vino ícono de Campos de Solana

Esther Ortiz es el flamante Gran Reserva de Familia de la bodega tarijeña Campos de Solana.

Esther Ortiz vino Campos de SolanaLa familia Granier se encuentra al frente de la bodega Campos de Solana desde su fundación en el año 1925. Esta casa productora ya se ha posicionado como líder de la industria vitivinícola boliviana y, además, es referente internacional gracias a la participación y logros obtenidos en diferentes concursos de gran prestigio.

Su nueva etiqueta, el vino denominado Esther Ortiz, nace como un homenaje a la esposa de “Don Lucho”, Luis Granier, fundador de la bodega.

Doña Esther ha sido un pilar fundamental en la construcción de la empresa familiar, por ello la bodega ha concebido hace 12 años la creación de este vino ícono que hoy ve la luz y ya cuenta con el visto bueno de muy exigentes paladares de todo el mundo. Y es que se ha presentado junto a otros 9,080 vinos al Concours Mondial de Bruxelles donde fue juzgado por 320 catadores de 50 nacionalidades diferentes obteniendo una Medalla de Oro.

Se trata de un vino Premium elaborado 100% con la variedad Petit Verdot, cepa con la que la bodega Campos de Solana está muy familiarizada puesto que hace años forma parte bien de su vino Trivarietal tinto, bien del Colección de Altura. Desde la bodega consideran que esta variedad ha encontrado su lugar en tierras tarijeñas. La Petit Verdot es una cepa difícil por ser de maduración tardía, es decir, cuando las demás uvas están listas para ser vendimiadas la Petit Verdot aún necesita seguir en el viñedo madurando. La altura de Tarija, sus días calurosos y noches frescas, sumado al microclima de la zona de la plantación logran una buena concentración de color y permiten que la uva madure correctamente desarrollando aromas y sabores excepcionales.

Notas de cata

Con el vino ya en copa podemos observar un color violáceo negruzco muy intenso.

En primera nariz destaca un vigoroso y persistente aroma a vainilla acompañado de una fragancia floral dulce. Una vez que agitamos la copa aparecen otras notas que recuerdan a las frutas negras maduras, destancándose la guinda, y a los frutos secos. Los 24 meses de crianza en roble francés le aportan además un toque a pimienta negra y un sutil tabaco.

El primer contacto en boca es suave, pero inmediatamente después desarrolla estructura; en esta etapa se manifiesta muy expresivo, los frutos rojos están muy marcados junto con aromas cítricos como de piel de naranja confitada; muestra buena acidez, lo que lo vuelve un vino fresco, y taninos que perduran con un buen recuerdo en boca.

Desde la bodega vaticinan un potencial de guarda de 10 años; sin lugar a dudas vale la pena guardarlo en las condiciones correctas para deleitarse con él, no sólo hoy, sino en unos cuantos años más también.

Laura Decurnex – Sommelier

Nota originalmente publicada en la versión impresa y digital #8 de Cars & Lifestyle

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