GUARDAR O NO GUARDAR, ESA ES LA CUESTIÓN…


El vino cuanto más viejo mejor… De los mitos y leyendas que rodean el mundo del vino, sin lugar a dudas, este es el más difundido. Sin embargo esta afirmación no es correcta, cada vino tiene su momento óptimo de consumo y ese momento viene definido desde su nacimiento, en la bodega. 

Así es como los vinos jóvenes, aquellos que no tienen ningún tipo de guarda en barricas y salen al mercado pocos meses después de la vendimia, deben consumirse pronto, idealmente dentro de los dos años a partir de su cosecha, pues resulta que la particularidad de estos reside en su frescura, aromas frutados y el ímpetu de su juventud, atributos que se irán perdiendo con el paso del tiempo. En cambio los vinos de Crianza, Reserva y Gran Reserva pueden guardarse desde 5 años en adelante, por regla general, que por supuesto cuenta con excepciones, cuanto más tiempo haya reposado el vino en barricas más tiempo debería poder conservarse luego.
Muchas veces en las contraetiquetas de los vinos encontraremos información de la capacidad de guarda del mismo, y si no encontramos este dato podríamos intentar contactarnos directamente con el productor, en la actualidad la gran mayoría de las bodegas tienen presencia en las redes sociales o cuentan con páginas web muy informativas donde encontraremos detalles muy interesantes acerca de los métodos de elaboración, maridajes recomendados y también sugerencias acerca del tiempo de guarda recomendado. Aún, si no lográramos de esta forma hacernos con la información buscada, nos queda otra opción, y quizá sea la más interesante también, catar o probar el vino ya que hay elementos necesarios para que un vino soporte adecuadamente el paso del tiempo, estos son un buen contenido alcohólico, buena cantidad de acides y una importante cantidad de taninos que son, por decirlo de alguna manera, sus conservantes naturales. Entonces, podríamos decir que a mayor presencia de estos componentes más tiempo podremos guardar el vino.

Cómo guardar el vino?


Otro punto muy importante a tener en cuenta son las condiciones de guarda, ya que el vino puede tener las características idóneas para su conservación pero si lo guardamos durante seis años en un lugar incorrecto seguramente terminaremos con un vino defectuoso o desagradable en nuestras copas.

El lugar

Es importante contar con un espacio que esté libre de olores extraños, cambios de temperaturas abruptos, niveles de humedad muy elevados ó muy escasos y al resguardo de luces muy fuertes.

Olores extraños: los olores que desprenden los productos de químicos de limpieza, pinturas, solventes o los gases  de los caños de escape de los vehículos fácilmente son adquiridos por los vinos, ya que a pesar de su sellado hermético los corchos permiten su ingreso al interior de la botella y posterior contacto con el vino gracias a su estructura microporosa.

Cambios de temperatura: el continuo aumento y descenso de las temperaturas, muy común en las cocinas debido al empleo de hornos, produce cambios en la estructura del vino pudiendo provocar alteraciones y depósitos diferentes a los que naturalmente se formarán con el paso de los años. Por otra parte la temperatura ideal de conservación oscila entre los 10 y 16*C, pudiendo llegar a un máximo de 20ºC.

La humedad: una humedad muy elevada, arriba del 75%, puede desencadenar la formación de hongos y moho en el corcho que transmitirán al vino aromas y sabores desagradables. En cambio la falta de humedad, por debajo del 55%, podría permitir que el corcho se reseque y se agriete, dando lugar a la filtración del vino o el ingreso de oxigeno, con lo que nuestro vino se podría “picar”.

La luz: la luz ideal en el lugar que elijamos para la guarda de nuestros vinos, siempre será tenue, idealmente de uno 25 watts. La exposición continua a niveles de luz más elevados acelerará el proceso de oxidación de los vinos.

Por último queda recomendar guardar los vinos en lugares de poco transito o lejos de vibraciones muy fuertes (debajo de escaleras o cerca de parlantes de gran potencia) ya que los vinos expuestos a estas tendrán continuamente sus sedimentos, formados de manera natural, en suspensión pudiendo desarrollar características desagradables.

Demás está decir que lugares como la cocina o los garajes no son recomendables, sin embargo estamos seguros que encontrará en su casa un lugar adecuado para armar su santuario vitivinícola.
Laura Decurnex

Sommelier

*Nota publicada originalmente en la edición número 1 de la revista uruguaya Bebidas & Cia http://www.vinodeuruguay.tv/Revista.htm
*Creditos de imágen: Pinterest http://www.pinterest.com/pin/131800726566700662/
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